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Sobre las Guerras Modernas

Lo que se ha hecho no se puede deshacer, pero se puede evitar que ocurra de nuevo. Ana Frank

El proyecto Integrador: Sustento de los Programas Nacionales de Formación Universitaria

“educar es todo lo contrario a “hacer pensar”, y mucho más aun, es la negación de todas las posibilidades transformadoras del individuo vueltas hacia el ambiente natural y social en el cual le tocara vivir”. (Paulo Freire; 1965)

El acto comunitario de-construir conocimiento en el Proyecto Integrador

El hecho educativo responde a un proceso complejo de resignificación de las realidades que los seres humanos construyen diariamente con base a las relaciones que entablan entre sí y con otros para dar sentido a lo que conocemos como sociedad.

Recurso para el Aprendizaje: Animación en Plastilina

Luis Fernando Claros Posada, ha venido desarrollando este tipo de actividades en distintas barriadas de San Cristóbal, logrando producir junto a un grupo de 15 jóvenes entre mujeres y hombres, siete cortometrajes, que serán reestrenados junto a esta nueva producción Comunitaria en los próximos meses.

Vincular para teorizar, Teorizar para transformar la Realidad: CIVS Construcción de un proceso histórico

“Lo Único Permanente Es Que Vivimos En Un Mundo De Cambios” Heráclito de Éfeso

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jueves, 14 de marzo de 2019

Sobre las Guerras Modernas


Lo que se ha hecho no se puede deshacer, pero se puede evitar que ocurra de nuevo.
Ana Frank



Sobre las Guerras Modernas



Generalmente se pretende construir al “otro” o conocer al otro desde la exterioridad que representa, es decir; desde el modo en que se ve y las formas que manifiesta, la lógica occidental, heredada de los invasores, de cualquier parte del viejo continente que nos hayan llegado, nos heredo la visión reducida del mundo cartesiano, se es exacto o inexacto, blanco o negro, hombre o mujer, y así,  con esta  forma de binominalizar todo, construyó en nuestro desarrollo intelectual, la capacidad de reducirlo todo para supuestamente “entenderlo” cosa distinta a comprender. Podríamos decir que nuestro mundo occidental, solo ve aquello que corresponde a los intereses prácticos contemporáneos y con ello deshecha o lanza a un lado, lo que le parece poco útil para la vida, las relaciones de fraternidad y empatía por el “otro”.

Y es que en la sociedad de nuestros tiempos, prestar atención al yo para poder desarrollar canales de comunicación que me permitan entenderme con el “otro”, con el diferente a mí, y de este modo poder hacerme una visión humana de sus diferencias para construir en conjunto, es un asunto poco valorado a la hora de hablar del éxito o del nivel de desarrollo de la sociedad, a modo de ejemplo, pudiéramos preguntarnos, ¿ El éxito radica en los bienes materiales que se poseen o en la forma en cómo te relacionas con el mundo? ¿ Los países buenos para vivir son los que aumentan su Pib anualmente en 2 o 3 puntos sin importar en manos de quien, o aquellos en que la gente se siente feliz y la redistribución de la riqueza garantiza derechos sociales?.

Probablemente, son preguntas fáciles de responder, dependiendo de qué visión del mundo se tenga al respecto de lo importante que es cada cosa para cada uno, y ahí está, ese es el lugar preciso en que cabe la posibilidad de sentarnos a reflexionar un poco sobre el camino que han tomado las decisiones individuales y colectivas con las cuales nuestras sociedad se han venido enrumbando durante los últimos años, indiscutiblemente la construcción de la localidad frente al mundo global, parece un asunto muy difícil de hacer, y es sencillamente, porque desde lo local, que se nos presenta como un hecho complejo (a modo de decir difícil, cuando no lo es) se le impone el carácter pragmático y resolutivo de lo global. Lo que el mundo global pauta es lo que termina convirtiéndose en valido para la visión mundial del mercado. Entonces, ocurre el fenómeno de la des-personificación, dejamos de ser nosotros para convertirnos en el “otro”, pero sin comprender las diferencias que radican en nuestros procesos locales, y se da la impresión de hacer de las sociedades un solo modelo, donde las diferencias no son permitidas, y se convierten en distinciones para parecer de espacios y realidades antagónicas.

El discurso de la dominación se instala en nosotros y se disfraza de caridad[1], el racismo, desconociendo que somos una sola raza, se mimetiza derivando en xenofobia, homofobia, misoginia y otras acciones que van en detrimento del “otro” a causa del desconocimiento de uno mismo, configurando así, lógicas que son entendibles y se justifican en el marco de un mundo global que solo responde a los intereses prácticos y visibles del mundo capital, no de las relaciones humanas. Es asi, como la guerra contra el “otro”, amparada en el discurso de protección del indefenso, da muestras concretas de que la diferencia no ha sido incorporada de forma real en el mundo contemporáneo que aboga por el desarrollo de los pueblos desde la visión del modelo global.

El miedo al “otro” producto de la incapacidad del sistema occidental para comprender y dar forma a estrategias concretas para desarrollar habilidades humanas que nos permitan relacionarlos con modos más amables y sinceros, primero con nosotros y luego con los “otro”, ha derivado necesariamente en la crisis mundial por la que actualmente estamos atravesando. Y es que cuando nos detenemos a observar con detenimiento los últimos cuatro siglos y el comportamiento que hemos tenido como raza respecto del cómo nos hemos desarrollado, no es de asombrar que los conflictos que hoy vemos como fáciles de resolver se nos dificulte operatividad acciones para hacerlo. 

Lo que las redes tecnológicas, la web, las comunidades virtuales, los prestadores de servicios de televisión nos venden como la posibilidad del mundo feliz, es sencillamente la desaparición de las diferencias humanas, el aniquilamiento total del “otro” y con ello el enjuiciamiento y la desaparición del yo, como integrante de la raza humana. No permite que nos imaginemos la posibilidad de conocer la aldea del frente, sino que nos invita a marginalizarla al punto de que ella se vea obligada a parecerse a la nuestra para poder entablar relación, no bajo las mismas condiciones de reconocimiento, sino de dominación. Se convierte una lucha, que envía al mundo contemporáneo a la forma en que se construyeron las relaciones cuatro siglos atrás. 

Parece que la técnica, lo expedito, la eficacia no solo se limita al campo productivo sino también al campo de los tejidos sociales y humanos, derivando en un mundo cada vez menos natural y por lo tanto, con menos historias que nos inviten a reflexionar sobre nosotros para intentar comprender sin miedo “al otro”.

Quizá mirando esto, pudiéramos avanzar en los asuntos que nos atañen a nosotros.
Luis Fernando Claros Posada


[1] Sentimiento o actitud que impulsa a interesarse por las demás personas y a querer ayudarlas, especialmente a las más necesitadas

martes, 5 de marzo de 2019

Cuando la paz no es un concepto


>Cuando la paz no es un concepto
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Cuando la paz no es un concepto


Este parece ser el siglo de la Paz, pareciera que todos los conflictos bélicos del siglo XX, inconclusos por cierto, pues aun continúan disimulados bajo el velo de las conversaciones y acuerdos entre actores generadores de la violencia, que poco o nada quieren perder a la hora de llegar a un proceso real que permita construir puentes sobre los cuales edificar principios de universalidad de relaciones, que permitan reconocer al otro y reconocerse asimismo en el entramado de daño que han hecho y que les hicieron.

No se puede negar que el siglo XXI es el heredero de todo lo que se vino haciendo en los siglos pasados por consolidar la dinámica de la violencia, la esclavitud, la sociedad feudal, el mercantilismo, la industrialización, la invasión a América en nuestro caso, la invasión al áfrica, el exterminio de los cristianos, luego el exterminio de los llamados herejes en nombre de los cristianos, la guerra por las piedras preciosas, el petróleo en el oriente, todo, lo que nos podamos imaginar en materia de violencia, puede llegar a ser cierto, pero seguimos escuchando luego de cada golpe de agresión, que viene el dialogo, la mesa de concertación, el perdón, la justicia, el resarcimiento, y ¿quienes lo plantean? los que van perdiendo, no, generalmente lo plantean los que han ganado con este negocio.

Se hace difícil comprender para los factores de poder, que para construir la Paz, para darle un nombre fuerte y duradero se deben desvestir de las relaciones de poder que sobre uno u otro han venido ejerciendo durante todos los siglos anteriores y lo que va de este, el discurso que invoca la contra-hegemonia, simplemente plantea una nueva visión hegemónica, el decolonial una nueva forma de colonización, y así sucesivamente en todos los campos, y eso ocurre por un hecho sencillo, que aunque todos hablan de él, no lo practican, la necesaria transformación de nuestro modelo educativo. En ocasiones parece que todo va bien hasta que llegamos a la escuela.

En el pueblo en el que crecí, cuando estábamos pequeños y discutíamos por algo, solíamos casi de inmediato “hacer la paz o las paces” y efectivamente, resultaba que al darnos la mano, y un abrazo olvidábamos el altercado, muchos de esos muchachos con los que peleamos de pequeños aun siguen siendo nuestros amigos, aunque hayamos tomado caminos diametralmente opuestos, y en cambio con los que conocidos en los años de escuela, en la universidad donde formamos “para ser  o parecer mejores seres humanos”, luego de la discusión aunque nos diéramos la mano no logramos concertar acuerdos. Y la pregunta es ¿porque?.

La cabeza nos da vueltas constantemente pensando en cómo hago para que el “otro” llegue a un acuerdo conmigo, como tiendo un puente para que el “otro” se acerque, como hago para que el “otro” comprenda el mundo como yo lo veo, e indiscutiblemente coincidimos en que el “otro” es el que no quiere, y eso lo aprendimos en la escuela, ahí en ese lugar de conocimiento sobre los demás, no sobre nosotros, aprendimos a razonar de este modo, “Desde entonces ha sido tal la fascinación que ha producido la razón que hemos perdido otras facultades y sentimientos que nos facilitan entender y comprender, por así decirlo, a  la naturaleza desde adentro y no desde afuera”  .

Construir la Paz efectivamente es un proceso, pero no uno en que algunos están por encima de “otros” procurando mediante contratos que el “otro” no vaya a faltar a los acuerdos, no, la Paz va un poco mas allá, requiere más conocimiento, requiere volver a ordenar el orden que existe, implica revelar las relaciones, lo que está en el trasfondo del dialogo, no procurar que el “otro” haga, sino por el contrario hacer lo propio para generar condiciones que permitan a todos ser, en mi pueblo, hacer las paces indicaba tener todas las habilidades, no para olvidar lo que había pasado, pero si para continuar jugando con el otro confiando en que si yo no estaba dispuesto a volver a agredir, el otro tampoco iba a hacerlo, nadie nos enseño que eso se llamaba confianza en nosotros, conciencia de sí, y por ende, conciencia de los demás.

Hasta que llego la escuela, la escuela que hoy tenemos, la escuela que conocemos, el proceso educativo es básicamente represivo, las estructuras que lo diseñaron lo vaciaron como un molde para todos los sistemas gubernamentales, al menos en esta parte del cono sur de América, pusieron frente a todos los niños y niñas de mi pueblo que se escolarizaron, a unos maestros formados en las universidades a las que luego fuimos, que todo lo sabían y que se encontraban frente a una tropa de ignorantes, nosotros, ahí aprendimos que nuestro lenguaje era pobre, no conocíamos muchas palabras, como confianza por ejemplo, e inmediatamente aprendimos a desconfiar, aprendimos que las cosas negativas que suelen pasarnos son por culpa del “otro” y por lo tanto, racionalmente comprendimos quien era el culpable de todos los males, quien provocaba la pelea y porque, poco a poco olvidamos el lenguaje de nuestras sensaciones, de nuestras emociones, de nuestra cosmovisión y no desarrollamos uno para el mundo racional, por el contrario, hicimos de nuestro mundo, un cajón lleno de conceptos.


Ese fue el momento, en que la Paz, dejo de ser el apretón de mano y el compromiso propio a no repetir la acción que había desencadenado los hechos violentos, sino que la Paz era la Paloma Blanca, que es muy difícil de conseguir pero, que siempre que hablamos de Paz en el escuela les pedimos a los niños y niñas que pinten. Aprendimos que había color piel, vimos baños para niñas y niños, cuando en la casa había uno solo que todos usaban, en la escuela éramos distintos, no diferente;  entre tantas otras cosas, aprendimos todos los modos de lograr las cosas que queremos, incluyendo la fuerza para hacerlo.

Nuestro sentido de propiedad apareció el día que en el grupo alguien no llevo el material, y los maestros dijeron que entonces no podía hacer el ejercicio, y aunque nosotros queriendo no pudimos prestarle insumos, no lo permitieron, así aprendimos la responsabilidad, así se fue configurando nuestro cerebro para que construyéramos la Paz del presente, para resolver los conflictos, para llegar a acuerdos.

Y esa es la escuela que aun tenemos, y todos los siglos anteriores, los que solemos calificar de violentos, nos fueron configurando para que en este siglo, veamos como los poderes económicos ahogan a naciones enteras y las obligan a cambiar de Gobierno, y cuando no lo hacen las invaden, en nombre de la Paz, de la ayuda humanitaria, de la protección a los pueblos.  Y entonces es cuando recuerdo a mi pueblo, y la forma en que “hacíamos la paz, después de la pelea y no recuerdo nunca que para ello, hallamos obligado al otro a entendernos”

Luis Fernando Claros Posada

jueves, 28 de febrero de 2019

Formación en el Trabajo: Saber o Comprender









Cada vez que nos enfrentamos al campo laboral, inmediatamente, nos viene a la cabeza la idea de altos niveles de producción en lo concreto, en lo material, en el producto a entregar como fin último de la naturaleza empresarial. Independientemente de si eres empleado o propietario de la organización, el pensamiento industrial lego dicha idea a todas las generaciones que vinieron luego de la Revolución, no en vano, ejercicios como instalar una bombilla en el puesto del trabajador para que éste continuara produciendo al mismo ritmo de noche como lo hacía de día, dieron pie a la moderna organización industrial que tenemos hoy en nuestro tiempo. Sin embargo, el trabajo mecánico diseñado por los ingenieros industriales, en lo contemporáneo por sí solo no da respuesta a la necesidades ni de las organizaciones ni de los trabajadores, pues las primeras se ven enfrascadas exclusivamente en la mecanización de sus procesos y lo segundos, deprimidos física e intelectualmente, lo que no permite optimo rendimiento a la hora de generar los producto a entregar.

En función de lo anterior, es el momento oportuno para preguntarnos si en el campo laboral, es suficiente con saber cómo se produce o por el contrario, es más importante comprender el para que se produce, ya que ambos suelen ser cosas distintas, el saber por ejemplo es producto del método de la investigación y la razón, y el comprender se refiere al campo experiencial de los sucedido, un ejemplo claro de ello es saber todo lo que se necesita para desempeñar un cargo laboral, pero solo lo comprenderás cuando labores, nada de lo cual no somos parte, lo podremos comprender, independientemente de las veces que nos los enseñen, si solo nos hacen saber una parte de la cadena de producción, no podremos comprender el sentido de nosotros en ella y de ella para nosotros.

La educación que recibimos basa sus constructos fundamentales en la pensamiento racional sobre el relacional, es decir, el método cartesiano es el que rige en una gran parte del mundo, como en el nuestro, las formas y los modos en que nos educan, y eso pasa desde la escuela parvulario hasta los estudios de pos doctorado que tanto nos cuesta obtener. Por lo tanto, no es difícil saber teóricamente porque los procesos formativos en el campo laboral, se conocen como capacitación, dar capacidades a gente que ya las tiene, cuando lo que requiere es desarrollar habilidades que les permitan comprender en que pueden ser mas útiles y por ende más felices, el trabajo no es el fin último del individuo, el trabajo debe convertirse en el medio para alcanzar el desarrollo integral y la plenitud humana.

Vivir para trabajar o trabajar para vivir, son dos visiones distintas del mismo proceso, y nótese que hablamos del trabajo como un proceso, no como una serie de tareas aisladas que finalmente permiten alcanzar un objetivo. Pero para hablar de esto, es necesario complejizar el pensamiento, desarmarlo en todas sus partes, y comprender que en cada parte esta contenido el todo, no que el todo es la suma de las partes, como se nos ha enseñado a ver las cosas.

Facilitar a los trabajadores, independiente del nivel jerárquico que tengan dentro de la empresa, las herramientas metodológicas para que puedan desarrollar el pensamiento político-estratégico, las habilidades orgánicas para poder dirigir y delegar, y las capacidades operativas para enseñar con el ejemplo, no es un tema de capacitación laboral, es un tema de formación en el trabajo, porque no se refiere a una acción concreta del saber, sino a un proceso de producción, no es la entrega del producto concreto, sino la plenitud del trabajador que lo elabora. A más trabajadores que comprendan el proceso productivo y desarrollen habilidades y fortalezcan capacidades para ello, mejor producto, más rendimiento empresarial, y mejor calidad de vida para todos los que intervienen y sus familias.

Luis Fernando Claros Posada

miércoles, 8 de agosto de 2018

El rol ciudadano en políticas de Seguridad bajo el enfoque de la Gran Misión Justicia Socialista

Resumen

Hacer de la política de Gobierno un espacio de acción pública implica en primera instancia construir el objetivo que se persigue con los actores que se encuentran afectados directamente y en segunda instancia definirlo con  los actores que se les paga por hacerle seguimiento. Para el primer caso nos referimos a la construcción de la política pública con la participación colectiva de los ciudadanos y en referencia a lo segundo con los funcionarios que deben velar por los recursos destinados para ello.  La forma de consolidar instituciones Democráticas de calidad debe orientarse a la construcción de espacios públicos que faciliten la participación de la ciudadanía desde su carácter político, de interés en los asuntos comunes, para el diseño de las decisiones públicas en las que se encuentran involucrados. El presente documento procura invitar a la reflexión sobre el quehacer con el Vértice Preventivo de la Gran Misión Justicia Socialista N°1 a objeto de recomendar algunas acciones que procuren el fortalecimiento de la estructura de Estado que busca estructurar mecanismos para el empoderamiento popular en el área de la seguridad ciudadana.


El rol ciudadano en políticas de Seguridad bajo el enfoque de la Gran Misión Justicia Socialista

Hablar de participación ciudadana en América Latina remite inmediatamente a reflexionar sobre los modelos de Gobierno que se han instalado a lo largo y ancho del continente, así como también sobre el papel que han jugado los pueblos en función de las políticas desarrolladas por cada uno de ellos durante el siglo XX y lo que ha transcurrido del siglo XXI. Es entonces cuando se puede observar que en las década de los ochentas y noventas el modelo del desarrollismo que imperó en el cono sur del continente, referenció un alto porcentaje de sus acciones en la participación de la sociedad civil como pilar fundamental para ejecutarlas, sin embargo, recientes estudios han demostrado que esta supuesta    “ participación ciudadana” lejos de ser fortalecida por los gobiernos que las enarbolaban, en realidad fue debilitada en cuanto a  los mecanismos que la sustentaban y así fueron  reduciendo la capacidad civil para involucrarse en asuntos de gobierno y tecnificando el proceso de toma de decisiones, lo cual simplifico lo complejo del hecho social sobre el cual actúan las políticas públicas, y con ello logró reducir la capacidad de acción que tenían los ciudadanos sobre la transformación del contexto en que se construía sociedad, convirtiéndolos en portadores de acciones delegativas que solo cumplían función de avalar decisiones tomadas por expertos, y aplicadas a nivel nacional como proceso de estandarización de la acción gubernamental, siempre privilegiando unos sectores sobre otros.  

Ese modelo de Participación Ciudadana heredado del sistema democrático de los años noventa no permitía cambios concretos en las orientaciones y practicas tanto políticas como institucionales de los Gobiernos de turno, ese modelo, lo heredó la Revolución Bolivariana, sin embargo, un matíz en el campo jurídico aperturó la posibilidad de que el modelo Democrático del país se pudiera enrumbar a un sistema de inclusiones concretas en aras de fortalecer  las relaciones entre Ciudadanía y Gobierno como actores necesarios para el desarrollo de un Estado fortalecido en sus instituciones y en su carácter de sociedad. Ese matiz se denomina: Poder Popular.

Y es que el concepto de Poder Popular remite inmediatamente a que la experiencia de la participación ciudadana permita que las personas descubran que la Democracia también puede transformar el resto de los ámbitos de la vida social, y que no se reduce solo a la elección de gobernantes a través del voto, sino también a la toma de decisiones en el marco de los intereses comunes y la creación de la triada Ciudadanos-Gobierno-Estado,  producto este ultimo particular, el carácter de Ciudadano se reviste de vital importancia a la hora de la toma de decisiones de carácter Político y Administrativo realizadas en función de la transformación de un Estado que respondía en todo su carácter estructural a los diseños que el modelo neo-liberal venia implementado en América Latina hasta la irrupción de la Revolución Bolivariana en el mapa estratégico político-económico de la región.

Pero lo interesante y novedoso en el marco de este proceso no es la denominación de Poder Popular en lugar de Participación Ciudadana, el cambio de  nombre poco o nada dice de la importancia que reviste la construcción del modelo de ciudadanía que se requiere para alcanzar los fines del Estado, pues se pudiera transversalizar todas las acciones de Gobierno y enmarcarlas en dicho concepto pero, darle continuidad al proceso de exclusión masiva y de inclusión mínima que constituían algunas elites en el siglo pasado, capaces de decidir sobre los objetivos de Gobierno. Una pregunta que resulta interesante hacer es ¿Qué diferencia a la Participación Ciudadana enmarcada en el Gobierno Revolucionario de la Participación Ciudadana enarbolada por el sistema neo-liberal burgués?

Vértice 1 GMJS

 El planteamiento general de la Gran Misión Justicia Socialista, puede trabajarse haciendo una división  entre el carácter Preventivo y el Carácter Correctivo de la Política Pública en materia de Seguridad Ciudadana, para el primer caso, que es el que nos proponemos reflexionar se ha tomado específicamente el constructo del Vértice N° 1, cuyo objetivo es: Fortalecer el Movimiento por la Vida y por la Paz (MPV) como instancia articuladora del amplio espectro de movimientos sociales, organizaciones comunitarias y personas en pro de la generación de un gran sistema para la prevención integral, la convivencia solidaria y la paz. En cuya línea estratégica de acción se tranversaliza la participación ciudadana como eje fundamental de la implementación de la política, procurando entender esta última desde un lugar distinto al que estamos acostumbrados a ver la acción de Estado, pudiéramos decir que lo que debe transversalizar esta propuesta es el hecho de que los individuos se involucren en los diversos espacios estatales y no estatales, pero desde su identidad ciudadana, es decir; desde la capacidad de organizarse a partir de una visión política de transformación de sus realidades, no desde una acción tutelada del Estado que los hace responsable en última instancia de un proceso que por naturaleza es propio, ya que la realidad de los contextos es diversa y por ende; depende de los grados de maduración social de cada sector.

Se debe atender con sumo cuidado en el marco de la implementación del vértice como las estructuras estatales están viendo la Participación Ciudadana, ya que si la visión que se tiene de la misma, es de carácter instrumental en la cual el Poder Popular actúa como beneficiario y no como hacedor de política, entonces se esta hablando de una participación administrativa, despolitizada, que no propende la redistribución del Poder real en manos de los ciudadanos sino por el contrario  solo está buscando la legitimación de los poderes establecidos, lo que implicaría entonces un cambio de términos pero, no un cambio en la forma histórica de hacer política.

Se pudiera aducir que en el marco de esta acción de Estado, el mismo funge como representante de la acción sentida de los diversos sectores ciudadanos, y por ende se hace responsable directo de la implementación, pero entonces, el carácter protagónico del que está revestido el termino Poder Popular, quedaría reducido única y exclusivamente a un proceso en el que prima la participación individual a través de la mera consulta y el cual no genera mecanismos concretos para la participación colectiva, ni la transformación concreta de los espacios dinamizadores de inseguridad ni de los actores involucrados en ello.

Medidas Posibles de Implementación

Una vez realizada la revisión del vértice y de su objetivo como parte del proceso preventivo de la Política propuesta, se hace necesario recomendar algunas acciones que en medida de corto y mediano plazo pudieran fortalecer la relación entre Ciudadanos y Gobierno para alcanzar los objetivos propuestos por el Estado para minimizar los efectos de la inseguridad ciudadana, para ello se propone darle una revisión al proceso organizativo y orgánico de la propuesta a la vez que se continua el proceso de desarrollo adelantado y se pilotean acciones que pudieran rendir tributos cualitativos en un mediano plazo.

            A nivel Estatal

Realizar un diagnóstico sobre el cómo se entiende la Participación Ciudadana desde la visión de los actores encargados de la implementación de la política pública, a efectos de poder desarrollar un proceso formativo en Gestión Publica y  de Gobierno que involucre a los funcionarios de los diversos organismos para que los planes, programas y proyectos dejen de ser meramente instrumentales y se conviertan en procesos de acción pública, política y concreta, capaces de entregar el poder de transformar contextos a la ciudadanía empoderada mas allá de recursos financieros.

          A nivel de Política

Desarrollar políticas públicas enfocadas en los procesos que llevan  a la participación como eje transversal todo el ejercicio de Gobierno y  no como un asunto de técnica y eficiencia administrativa, sino hecho construido sobre la base un proyecto político y  una visión de sociedad, que genera espacios y mecanismo reales para el fortalecimiento de la tríada, Ciudadanía-Gobierno- Estado, hacer de los ministerios involucrados espacios de discusión permanente y estructuras misioneras de la política pública, es decir; estructuras que obliguen a que los funcionarios rompan la visión reducida del centro y la periferia.

         A nivel de Poder Popular

No dar por sentado que el pueblo esta organizado en su totalidad para asumir responsabilidades de Gobierno, ni creer que los expertos son los capaces de solucionar este conflicto, por el contrario, facilitar herramientas técnico-políticas que permitan construir sobre la base de la realidad las formas para transformar los contextos. Esto implica una profunda revisión del como, el cuándo, el donde y con quienes se han tenido experiencias exitosas mas allá de impactos cuantitativos.

Formación de Comités de control Policial en Venezuela


Resumen



Hacer de lo público un asunto de todos, se hace necesariamente un ejercicio político en el que el Estado como estructura debe iniciar una transformación que implique re conceptualizar las dinámicas de gobierno que han sido heredadas por los modelos que ha soportado. Es decir; un ejercicio de voluntades individuales y colectivas donde la gestión sea valorada como proceso cualitativo más que cuantitativo, atendiendo a la construcción de una nueva identidad de ciudadanía, en que los aspectos instrumentales estén a la espera de los movimientos sociales que motorizan las revoluciones. La consulta popular es un mecanismo de suma importancia para orientar el accionar de l voluntad de gobierno, pero definitivamente el acompañamiento cercano al movimiento popular es el que impregna de vida y humanismo al nuevo modelo de Estado. Las estructuras que se creen para dar respuesta a las necesidades específicas en determinadas áreas si van a ser atendidas por ciudadanos, entonces deben ser estructuras-estructurantes que promuevan la creación y el fortalecimiento de las formas en que la ciudadanía puede dar respuesta a sus necesidades. Los comité ciudadanos de control policial, pueden apuntar a ese rumbo, siempre y cuando puedan entrelazarse con la nueva concepción de Estado y el constructo de una nueva forma de hacer ciudadanía.



Formación de Comités de control Policial en Venezuela

El diseño de políticas públicas en un proceso social como el que actualmente se desarrolla en Venezuela, ha roto en su carácter conceptual con el modo tradicional de configurar estándares políticos y generalizarlos de modo instrumental, aplicando los mismos parámetros para todos los integrantes de la nación sin considerar las realidades contextuales de cada espacio territorial. En su modo conceptual los asuntos públicos se han visibilizado a través de consultas en que la participación ciudadana ha jugado un papel importante en cuanto a que ha permitido generar espacios de divulgación sobre las intenciones de construir un modelo político y social diferente al que se había instaurado en las dinámicas de gobierno antes de la llegada de la Revolución Bolivariana.

Sin embargo, los procesos de consulta pública sobre temas determinados, continúan siendo un proceso meramente instrumental en el modo de construir políticas, pues mas allá de cumplir el objetivo fundamental de permitir el empoderamiento de los ciudadanos al respecto de las formas en que pueden solucionar los problemas que los aquejan, terminan siendo insumos para que el Estado se haga representante de los intereses de la nación y a partir de ello defina con especialistas y técnicos las posibles soluciones a los problemas que en términos generales se insertan en indicadores de gestión que finalmente son cuantificados pero, no cualificados. Es así, como a cada nueva consulta, se le crea una nueva estructura de gobierno que asuma la responsabilidad de dar respuesta sobre necesidades que han sido planteadas en anteriores consultas pero, que no han sido satisfechas en su totalidad. Haciendo que en lugar de disminuir espacios que han sido refractarios a la participación ciudadana, terminen fortaleciéndose y haciendo de las políticas públicas un asunto única y exclusivamente responsabilidad de organismos del Estado, y no de los ciudadanos que sufren las calamidades diarias de convivencia.

El caso de los comité ciudadanos de control policial, pudiera verse como una de estas estructuras que no permiten configurar la correcta implementación de la política pública, por su carácter no estructurantes, pues al plantear, como se hizo en el ejercicio fiscal 2012, el proceso de levantamiento de información por parte de los integrantes de los mismos, en cuanto a el carácter funcional, administrativo y operativo de los cuerpos policiales en el país, luego de haber transitado por un proceso formativo en cuanto a la concepción del nuevo modelo policial, y las normativas que marcan sus lineamientos, no fueron encaminados  al fortalecimiento de los comité de seguridad integral o a la creación de los mismos en cada espacio territorial, como eje dinamizador de la democracia participativa y protagónica. Y es que cuando se habla de estructuras – estructurantes, es importante considerar que para garantizar participación ciudadana y diseños de políticas públicas en que la visión de los comunitario pueda verse reflejada y genere corresponsabilidad, lo primero que debe construirse es un modelo de convivencia que procure encontrar a los ciudadanos y hacerlos participes de las relaciones de su contexto inmediato a partir de las diferencias que hacen de los problemas individuales necesidades comunes para resolver. Es decir, inicialmente lo que debe construirse a partir de la reflexión y el estudio es la comunidad, y es que lo común a todos, debe necesariamente permitir reconocer el qué, el cómo, el cuándo y quienes cuentan con las habilidades desarrolladas para abordar metodológicamente, un campo tan complejo como lo es el de la seguridad ciudadana.

Ciertamente, los comité ciudadanos de control policial, muestran una inmensa voluntad política por parte del Gobierno Revolucionario, en cuanto a la promoción de una nueva cultura en el área de la seguridad ciudadana y específicamente en torno al funcionamiento de los cuerpos policiales, pero si estos, no van acompañados de una masa empoderada de los procesos necesarios para el encuentro entre el Estado y los Ciudadanos, estos últimos estarán en desventaja y terminaran siendo solo una estructura que no terminan representando ni los interés de la comunidad a la que representan ni los interés del Estado que procura mejorar su dinámica a partir las recomendaciones que puedan ser elaboradas por ellos. A que nos referimos de manera específica cuando hacemos menciones a esto, a que los comité ciudadanos de control policial, no pueden verse huérfanos del constructo de lo comunal que los circunscribe, la calle, el barrio, la parroquia, el municipio, o en otros términos, el consejo comunal, la comuna y posiblemente el eje de desarrollo productivo.

El carácter orgánico de la política pública, en este caso en materia de seguridad, debe apuntar en una misma dirección, desde la Gran Misión A Toda Vida Venezuela, la Gran Misión Justicia Socialista, el Consejo General de Policía y todos los demás entes y propuestas que nutren al Ministerio, y esa dirección pudiera llevar al fortalecimiento de los Comité de Seguridad Integral de los consejos comunales, como estructuras-estructurantes que hagan de la participación ciudadana un hecho tan común y recurrente que le de vida no solo a los comité ciudadanos de control policial sino también a todas las actividades enmarcadas en las líneas estratégicas de las Misiones que se impulsan desde el Ministerio, y cuyo objetivo es fortalecer por un lado el carácter preventivo de la política y por otro el carácter punitivo o correctivo que se implementa desde las instituciones formales de control.

El Plan de la Patria marca el rumbo general hacia donde las políticas públicas deben encuadrarse, y este no es otro que la construcción de un nuevo modelo de Estado, el Comunal, todo puede pasar si todo apunta hacia allá, pues desde ahí, la participación ciudadana dejara de ser una entelequia de la que se habla para validar propuestas técnicas y pasara a ser, un proceso en que la visión de corresponsabilidad incluso, pueda llegar a cambiar en cuanto a actores, relegando esta al Estado y dejando la responsabilidad en la ciudadanía.

Aspectos que pudieran desarrollarse para esto:

Fortalecer el sistema de formación profesional policial en cuanto a la construcción de servicio para la ciudadanía, lo cual pasa por el estudio de los ejes transversales y el modelo pedagógico desarrollado por el cuerpo docente de UNES.

La profunda revisión del modelo de policía comunal en cuanto a su carácter de implementación, para determinar aspectos a reimpulsar y aspectos a corregir.

El fortalecimiento de los Comité de Seguridad Integral de los Consejos Comunales a la luz de las directrices de la Misión a Toda Vida Venezuela y la Gran Misión Justicia Socialista, para permitir el empoderamiento y acompañamiento comunal de las acciones que los comité ciudadanos de control policial pudieran desarrollar en función de la mejora de las condiciones para el cumplimiento de las labores ejercidas por los cuerpos de policía, haciendo de este ejercicio, una actividad en que el reconocimiento del otro, sea un aspecto común a la hora de enfrentar los factores que promueven inseguridad en cada zona.

Msc. Luis Fernando Claros Posada

Calidad educativa en el marco de la formación del funcionario de Seguridad Ciudadana


Resumen



La presente recomendación surge a partir del estudio de las propuestas para evaluar la calidad educativa universitaria en Venezuela y en América Latina y el Caribe, como proceso fundamental para reimpulsar las iniciativas de carácter formativo que procura la profesionalización de estudios que el sistema Capitalista denomino oficios, y que en el marco del reconocimiento del carácter técnico y humanista que los reviste la Revolución Bolivariana ha elevado a Profesión Universitaria, caso puntual, Policía Nacional. Se procura vislumbrar una ruta que pudiera ser considerada a la hora de decidir estudiar los procesos de Gestión Académica, Gestión Investigativa, Gestión Vinculativa y Gestión administrativa que dan vida a un proyecto nacional que busca garantizar niveles de seguridad que requiere la sociedad en construcción para el pleno desarrollo de los individuos.





Calidad educativa en el marco de la formación del funcionario de Seguridad Ciudadana


Hablar de calidad educativa refiere directamente a la valoración de los procesos que se adelantan desde dentro de la institución universitaria, en este caso UNES, para alcanzar los objetivos planteados en el Proyecto Estratégico Institucional (PEI) en concordancia con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la República elaborado de la diversas consultas que realizo el Gobierno Bolivariano en áreas determinadas.

Considerando la anteriormente expuesto, es importante entonces definir algunos puntos del entramado que produce evaluar la calidad en un centro de formación universitaria con las características especificas de la Universidad Experimental de la Seguridad.

1)      ¿La universidad nacional experimental de la seguridad nace como respuesta a un requerimiento del medio? De ser así, el proceso evaluativo de calidad educativa debe entonces responder a los procesos específicos técnicos de quien patrocina la formación.
2)      ¿La universidad nacional experimental de la seguridad nace en el marco de una propuesta de pertinencia social? Entonces la evaluación de su calidad debe considerar las formas y los mecanismos que ha adoptado la nueva visión de universidad y el compromiso de los egresados con las exigencias sociales de su entorno, en el marco de un proceso de integralidad que no permite que ninguna de sus funciones actúe por aislado la una de la otra, y que por el contrario, se procure hacer de sus procesos todo un entramado de relaciones que permitan el cumplimiento de las tareas sustantivas y el alcance de actividades que lleven a logro de los objetivos.

Nos referiremos al caso especifico (2) dos, en el cual sería importante valorar como gran categoría de análisis, que significa para el Vicerrectorado Académico y el Vicerrectorado de Creación Intelectual y Vinculación Social, el método de proyecto integrador a la hora de producir conocimiento útil para el desarrollo de la función policial.

Una vez considerado esto y discutido por los directamente involucrados, debe diseñarse un modelo de evaluación que permita definir el alcance real de los procesos desarrollados por

1)       El Vicerrectorado Académico en cuanto a estado de la docencia, Formación Docente y pertinencia de contenidos curriculares.
2)      El vicerrectorado de Creación Intelectual y Vinculación social, en sus aristas, La creación Intelectual considerando la promoción de la investigación, el método empleado para la construcción del conocimiento en el área de seguridad ciudadana por parte de los formadores, los discentes e investigadores adscritos, y las publicaciones realizadas que tengan que ver con los contextos en que se impacta para transformar realidades. En función de la vinculación social, se debe considerar la promoción del saldo orgánico para la consolidación de redes de  comités de seguridad ciudadana, y los niveles  de incidencia en cuanto a disminución de inseguridad y violencia en los cuadrantes que hace vida la PNB.
3)      El modelo de Gestión en cuanto a la administración de recursos humanos y proyección de inversión en recursos materiales y financieros.
4)      La infraestructura como planta física y dotación de equipos para facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje, simuladores y/o otros similares.

Considerando los campos a estudiar luego de la definición del objeto del nacimiento de la Universidad Experimental de la Seguridad, el paso a continuar es elaborar el modelo evaluativo que corresponda, viendo siempre este, como un espacio propicio para la mejora de los procesos y el desarrollo del talento humano que procura con el trabajo diario incidir positivamente en la disminución de los índices de inseguridad y violencia en el país, procurando considerar el Estado comunal.

Msc. Luis Fernando Claros Posada

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